Conociendo a Sugey

biografia

Mi abuela:

En mi vida, el papel que tuvo mi abuela desde mi infancia fue fundamental. Una mujer que, a pesar de haber enviudado a los 33 años, tuvo siempre una gran visión con todas sus experiencias de vida. Se quedó con 3 niños pequeños en Tuxpan, Veracruz, donde mi abuelo fue un agente aduanero, quien sólo logró estudiar hasta cuarto de primaria. Siempre he valorado su historia, herencia y todo el aprendizaje que nos dejó. Su lucha como mujer para sacar adelante a sus hijos y la visión de, a pesar de las limitantes que le generaron los pocos estudios que tenía, luchar y trabajar para que cada uno de sus hijos pudiera estudiar una carrera universitaria.

Fue comerciante e inteligentemente siempre invirtió sus ganancias. Me quedó muy grabado verla que de vez en vez, gracias a sus ahorros, compraba terrenos pequeños o ejidos. Tuvo una gran visión para el desarrollo que Tuxpan tendría como puerto.

¿Qué es lo que más recuerdo de mi abuela?

Gracias a ella aprendí a bailar y tuve la oportunidad de conocer todo el país, pues me consideró su mejor compañera de viaje, enseñándome, además, el valor de las cosas en cada uno de los rincones que conocimos juntas. Me alentó metiéndome a clases de danza folklórica y ballet. Me enseñó la pasión por la vida y, sobretodo, a nunca darme por vencida.

Mis Padres:

Ellos han sido un gran ejemplo para mí, ya que se conocieron en Tuxpan muy jóvenes y son, hasta el día de hoy, una de esas parejas románticas quienes siguen enamorándose con detalles día a día. Ya casados decidieron irse a vivir a las afueras de la Ciudad de México, al municipio de Ecatepec, para lo que en su momento les alcanzó. Así pudieron continuar con sus estudios universitarios.

Mi madre, quien siempre ha sido mi mejor amiga, maestra y confidente, era licenciada en Trabajo Social y mi papá estudió Ciencias Políticas. Recuerdo que mi mamá llegó a tener hasta dos trabajos para poder ayudarle a mi papá con los gastos de la casa. Gracias a esto, siempre supe que las mujeres debemos trabajar por lo que queremos y no rendirnos ante ninguna adversidad.

Formación y carrera:

A los 8 años, por insistencia de mi abuela, mis papás me llevaron a la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea, donde tuve la oportunidad de audicionar junto a más de 600 niños y niñas, quienes también querían ingresar. Siendo tenaz y perseverante, y sabiendo que éramos muchos persiguiendo el mismo sueño, logré conseguir uno de los cinco lugares disponibles. Así comenzó mi carrera artística.

Al vivir en Ecatepec, todos los días tenía que trasladarme hasta el Teatro de la Danza, a un costado del Auditorio Nacional, arrancando mi día generalmente a las 4:30 a.m. A veces, entre clases, funciones y puestas en escena, llegábamos a terminar a las 11:00 de la noche. Esto me generó una gran disciplina, pero también aprendí lo que es trabajar por un sueño y tener una pasión por algo.

En ese entonces veía poco a mi abuela, pero de vez en cuando venía a verme bailar y, cuando teníamos oportunidad, seguíamos con nuestros viajes durante el verano.

A los 17 años mis padres me preguntaban sobre la carrera que estudiaría y me decían que no olvidara que la danza era sólo un juego. ¿Cuál juego? Desde los 15 años yo ya daba funciones de “El lago de los Cisnes”, era una de las princesas en la fiesta del palacio. Entonces, empezábamos a tener clases de teatro para poder interpretar mejor nuestros papeles y gracias al consejo del Maestro Hugo Argüelles, me inicié en talleres y clases de actuación.

Es importante mencionar que pocos bailarines hacen un examen de titulación, ya que es un examen profesional/teórico donde debes hacer una tesis y presentar una variación de danza y un pas de deux determinado. Uno sólo pasa el examen por unanimidad de los maestros. No solamente es una cuestión teórica, si no también disciplina física. Nunca olvidaré cuando por fin logré tener mi título como Ejecutante de Danza.

Posteriormente decidí continuar mi preparación artística con estudios de actuación, por lo que realicé el casting para ingresar al Centro de Educación Artística de Televisa (CEA) y después de un largo proceso de selección logré entrar. Durante los años que duró la carrera me especialicé dentro del Área Corporal, Actoral y Teórico-Cultural. Recuerdo que estos años fueron de arduo trabajo y sacrificio, pues a la par laboraba los sábados como edecán para poder solventar los gastos.

Labor Social:

Siempre he creído que el entorno influye totalmente en la evolución y en las decisiones que tomamos como niños, adolescentes y ya como adultos. En mi caso, mi mamá era trabajadora social y daba clases en la UNAM. Los fines de semana laboraba en diferentes hospitales de la Ciudad de México.

Al acompañarla en sus prácticas de campo, me envolvió en el mundo del altruismo. Mi madre vio mi vocación por la labor social y la impulsó. Una de las experiencias más fuertes que tuve a su lado fue cuando mi hermano y yo, siendo muy pequeños, tuvimos que acompañarla en sus jornadas en el Hospital Rubén Leñero, tras el sismo de 1985. También recuerdo acompañarla a diferentes zonas como La Merced, comunidades en Xochimilco o en el Ajusco, y darme cuenta de otra realidad distinta durante mi adolescencia. Fueron hechos que marcaron e inspiraron para continuar siempre cerca de actividades altruistas.